Después de comer los bollos y tomar el zumo, comencé a sentirme lo suficientemente mejor como para levantarme, aunque Harry no me dejaba caminar demasiado.
La enfermera volvió después de varios minutos. En cuento me vio, me obligó a tumbarme de nuevo.
-Veo que tienes mejor aspecto-dijo aquella mujer-. Me alegro, pero debes pasar media hora aquí hasta que venga tu padre a recogerte y..
-¿¡QUÉ?!-chillé levantándome de golpe.
-Tu padre. Le he llamado para que venga a buscarte. Debes esperar aquí y...-ella siguió hablando, pero yo ya no escuchaba.
-No...-susurré mirando a Harru, horrorizada.
Él, en cambio, agarró mi mano mirándome y tiró de mi, contando en silencio hasta tres. Echamos a correr rápidamente, saliendo de la enfermería dejando a la mujer gritando que volviéramos, pero nosotros la ignoramos totalmente y corrimos como dos locos por los pasillos hasta llegar a la salida del insituto.
Seguimos corriendo durante bastante tiempo, agarrados de la mano hasta que no pude más y comencé a debilitarme y mirar borroso.
-Ha...Harry-susurré antes de que él se parase mirándome preocupado.
-¿Estás bien?-preguntó Harry entre jadeos.
-Solo...dame...un...momento-contesté, intentando recuperar el aire, apoyándome en él.
-Tranquila, nos hemos librado de esta....-susurró Harru abrazándome.
-Si, pero ahora sabe en qué instituto estoy, Harry. Tengo miedo...-dije sollozando.
-Espera, ven-murmuró él tirando de mí hasta sentarnos en la hierba, bajo un árbol.
Ahí fue cuando me di cuenta donde nos encontrábamos.
Estábamos en un bosque espeso, lleno de altos árboles por todos lados, con sus hojas en distintos tonos, algunas cubriendo la hierba del suelo.
Él se sentó en el suelo, obligándome a sentarme en su regazo, donde posé mi cabeza contra su cuello, respirando su aroma mientras las lágrimas brotaban de mis ojos en silencio.
-Shhh-intentó calmarme-. Ya está, tranquila. No llores pequeña-susurró pasando su mano por mi cabello, peinándolo y acariciando.
-Ten...go mie..e..do, Ha...ha..rry-balbuceé.
-No llores por favor-contestó él apretándome contra su cuerpo-. No voy a permitir que nada malo te pase, ¿me escuchaste? Absolutamente nada.
Seguí llorando en su pecho durante mucho tiempo, mientras él me acariciaba e intentaba consolarme de cualquier forma posible.
No quería volver a pasar por la misma pesadilla, no podía soportar pensar que aquel hombre podía volver a hacerme lo mismo de nuevo. No quería, y tenía mucho miedo de que él me encontrase y me alejase de Harry.
-Deja de llorar, por favor...-susurró acariciando mi mejilla-. Ven conmigo, quiero enseñarte un sitio.
Lo miré fijamente antes de forzar una pequeña sonrisa triste, mientras él limpiaba mis lágrimas.
Me levanté del suelo extendiendo mi mano para que él se agarrase y se levantase, cosa que hizo, para después, con una sonrisa, besar mi mejilla.
-Vamos-contestó comenzando a entrar en el bosque, dejando atrás la entrada de éste, donde habíamos estado anteriormente.
Las ramas pronto aparecieron por el suelo, haciendo que tropezase varias veces, a punto de caerme si no fuese por la mano de Harru que me sostenía fuertemente.
Cuando estábamos a punto de llegar, según me había informado Harry, este me levantó del suelo haciendo que soltase un pequeño grito seguido de una carcajada..
Para no caerme, deje mi cabeza caer contra él, pasando mis brazos por su cuello, cerrando los ojos y disfrutando de la sensación de sentir sus brazos rodeando mi cuerpo, protegiéndolo.
Pronto la tristeza volvió a mi cuerpo mientras derramaba otra lágrima.
-Lo siento-susurré sorbiendo mi nariz-. Siento todo eso.
-¿Por qué te lo sientes? No es tu culpa, no pasa nada-contestó el en otro susurro.
-Debe de cansar estar todo el día detrás de una llorona, cargando con ella y aguantando sus lloriqueos constantes.
-Sam-contestó él mirándome a los ojos rápidamente antes de alzar la vista de nuevo, para no caernos-. Ya te dije que amo estar contigo, que te amo. Por favor, créetelo de una vez. Me da igual que estés llorando. Y bueno, si es así, yo haré todo lo posible para quitarte esas lágrimas de tus bonitos ojitos. Voy a estar a tu lado para animarte, apoyarte en todo lo que necesites. Y si en ese caso es un hombro en el que llorar, aquí tienes el mío. Nunca me cansaré de estar a tu lado, pequeña. Eres alguien muy importante para mí como para perderte.
Sonreí levemente acurrucándome más contra él.
-Gracias-susurré mientras el seguía caminando-. Gracias por todo.
-De nada-contestó él-. Pero no llores, princesa.
-Te quiero-farfullé cerrando los ojos.
-Yo también te quiero-respondió sonriendo.
Después de otros minutos en completo silencio en el cual yo no había abierto los ojos, sentí como él se paraba de golpe, susurrando un "hemos llegado".
Abrí los ojos y observé donde me encontraba.
Seguíamos en el bosque, pero frente nosotros se encontraba una pequeña y a la vez hermosa casita de madera oscura.
-Esto es precioso-susurré mirando el bonito y armonioso paisaje que se extendía ante mis ojos.
-Lo encontré hace unos años. Está abandonada-murmuró él mirando fijamente a la casa-.¿Quieres entrar?-preguntó.
-¿Y si alguien vive ahí? No parece deshabitado...
Él se hechó a reir antes de contestarme.
-Sam, está así por mí, yo la reformé un poco. Ademas, ¿crees que alguien viviría en el medio del bosque? Sería una locura. ¿Y con qué se alimentarían?
-Yo lo haría..-contesté susurrando-. No es tan malo, y hay animales para cazar...
-Sería demasiado peligroso para ti vivir aquí- murmuró mirándome fijamente a los ojos-. No te dejaría, puede pasarte cualquier cosa y yo...-sus ojos se volvieron tristes en un momento, antes de que juntara nuestros labios velozmente mostrando su desesperación y su miedo en él.
Pronto noté algo húmedo y salado en mis labios y abrí los ojos para verlo llorar. Me separé de él y me puse de pie sobre la hierba que rodeaba la casa, mirándolo a los ojos durante unos segundos.
Después, Harry se abalanzó sobre mí abrazándome, intentando esconderse mientras lloraba, con su cabeza apoyada en mi cuello.
-Harry, cielo, no llores, por favor...-susurré acariciando sus rizos mientras escuchaba sus sollozos.
-No...no te...va...vallas...-balbuceó sin parar.
-¿Harry?-pregunté confundida separándole de mí para ver como de sus preciosos ojos descendían lágrimas-. Estás totalmente equivocado. En caso de que alguien se valla, ese eres tú. Harry, por favor, entiéndelo. Yo te necesito tanto como el aire para respirar. No puedo vivir si no es a tu lado, cariño-murmuré, agarrando su cara con mis manos-. Ya te he dicho que estaré siempre a tu lado. Siempre es siempre. Es una promesa y yo cumplo mis promesas. Quiero permanecer a tu lado toda mi vida. Por favor-susurré pasando mis manos por las lágrimas que surcaban sus mejillas-. No llores...
-Para siempre...-susurró él abrazándome antes de sonreír levemente.
-Eso es-contesté sonriendo mientras limpiaba una última lágrima-. Eres mas lindo con una sonrisa.
-Tú eres linda siempre, aunque te prefiero riendo-contestó él susurrando, la tristeza permanecía aún en sus ojos-. Gracias por eso. No se que me pasó...
-Inseguridad, Harry-contesté agarrando su mano y tirando de él hacia la casa-. Ahora vallamos a ver tus reformas-murmuré sonriendo.
La enfermera volvió después de varios minutos. En cuento me vio, me obligó a tumbarme de nuevo.
-Veo que tienes mejor aspecto-dijo aquella mujer-. Me alegro, pero debes pasar media hora aquí hasta que venga tu padre a recogerte y..
-¿¡QUÉ?!-chillé levantándome de golpe.
-Tu padre. Le he llamado para que venga a buscarte. Debes esperar aquí y...-ella siguió hablando, pero yo ya no escuchaba.
-No...-susurré mirando a Harru, horrorizada.
Él, en cambio, agarró mi mano mirándome y tiró de mi, contando en silencio hasta tres. Echamos a correr rápidamente, saliendo de la enfermería dejando a la mujer gritando que volviéramos, pero nosotros la ignoramos totalmente y corrimos como dos locos por los pasillos hasta llegar a la salida del insituto.
Seguimos corriendo durante bastante tiempo, agarrados de la mano hasta que no pude más y comencé a debilitarme y mirar borroso.
-Ha...Harry-susurré antes de que él se parase mirándome preocupado.
-¿Estás bien?-preguntó Harry entre jadeos.
-Solo...dame...un...momento-contesté, intentando recuperar el aire, apoyándome en él.
-Tranquila, nos hemos librado de esta....-susurró Harru abrazándome.
-Si, pero ahora sabe en qué instituto estoy, Harry. Tengo miedo...-dije sollozando.
-Espera, ven-murmuró él tirando de mí hasta sentarnos en la hierba, bajo un árbol.
Ahí fue cuando me di cuenta donde nos encontrábamos.
Estábamos en un bosque espeso, lleno de altos árboles por todos lados, con sus hojas en distintos tonos, algunas cubriendo la hierba del suelo.
Él se sentó en el suelo, obligándome a sentarme en su regazo, donde posé mi cabeza contra su cuello, respirando su aroma mientras las lágrimas brotaban de mis ojos en silencio.
-Shhh-intentó calmarme-. Ya está, tranquila. No llores pequeña-susurró pasando su mano por mi cabello, peinándolo y acariciando.
-Ten...go mie..e..do, Ha...ha..rry-balbuceé.
-No llores por favor-contestó él apretándome contra su cuerpo-. No voy a permitir que nada malo te pase, ¿me escuchaste? Absolutamente nada.
Seguí llorando en su pecho durante mucho tiempo, mientras él me acariciaba e intentaba consolarme de cualquier forma posible.
No quería volver a pasar por la misma pesadilla, no podía soportar pensar que aquel hombre podía volver a hacerme lo mismo de nuevo. No quería, y tenía mucho miedo de que él me encontrase y me alejase de Harry.
-Deja de llorar, por favor...-susurró acariciando mi mejilla-. Ven conmigo, quiero enseñarte un sitio.
Lo miré fijamente antes de forzar una pequeña sonrisa triste, mientras él limpiaba mis lágrimas.
Me levanté del suelo extendiendo mi mano para que él se agarrase y se levantase, cosa que hizo, para después, con una sonrisa, besar mi mejilla.
-Vamos-contestó comenzando a entrar en el bosque, dejando atrás la entrada de éste, donde habíamos estado anteriormente.
Las ramas pronto aparecieron por el suelo, haciendo que tropezase varias veces, a punto de caerme si no fuese por la mano de Harru que me sostenía fuertemente.
Cuando estábamos a punto de llegar, según me había informado Harry, este me levantó del suelo haciendo que soltase un pequeño grito seguido de una carcajada..
Para no caerme, deje mi cabeza caer contra él, pasando mis brazos por su cuello, cerrando los ojos y disfrutando de la sensación de sentir sus brazos rodeando mi cuerpo, protegiéndolo.
Pronto la tristeza volvió a mi cuerpo mientras derramaba otra lágrima.
-Lo siento-susurré sorbiendo mi nariz-. Siento todo eso.
-¿Por qué te lo sientes? No es tu culpa, no pasa nada-contestó el en otro susurro.
-Debe de cansar estar todo el día detrás de una llorona, cargando con ella y aguantando sus lloriqueos constantes.
-Sam-contestó él mirándome a los ojos rápidamente antes de alzar la vista de nuevo, para no caernos-. Ya te dije que amo estar contigo, que te amo. Por favor, créetelo de una vez. Me da igual que estés llorando. Y bueno, si es así, yo haré todo lo posible para quitarte esas lágrimas de tus bonitos ojitos. Voy a estar a tu lado para animarte, apoyarte en todo lo que necesites. Y si en ese caso es un hombro en el que llorar, aquí tienes el mío. Nunca me cansaré de estar a tu lado, pequeña. Eres alguien muy importante para mí como para perderte.
Sonreí levemente acurrucándome más contra él.
-Gracias-susurré mientras el seguía caminando-. Gracias por todo.
-De nada-contestó él-. Pero no llores, princesa.
-Te quiero-farfullé cerrando los ojos.
-Yo también te quiero-respondió sonriendo.
Después de otros minutos en completo silencio en el cual yo no había abierto los ojos, sentí como él se paraba de golpe, susurrando un "hemos llegado".
Abrí los ojos y observé donde me encontraba.
Seguíamos en el bosque, pero frente nosotros se encontraba una pequeña y a la vez hermosa casita de madera oscura.
-Esto es precioso-susurré mirando el bonito y armonioso paisaje que se extendía ante mis ojos.
-Lo encontré hace unos años. Está abandonada-murmuró él mirando fijamente a la casa-.¿Quieres entrar?-preguntó.
-¿Y si alguien vive ahí? No parece deshabitado...
Él se hechó a reir antes de contestarme.
-Sam, está así por mí, yo la reformé un poco. Ademas, ¿crees que alguien viviría en el medio del bosque? Sería una locura. ¿Y con qué se alimentarían?
-Yo lo haría..-contesté susurrando-. No es tan malo, y hay animales para cazar...
-Sería demasiado peligroso para ti vivir aquí- murmuró mirándome fijamente a los ojos-. No te dejaría, puede pasarte cualquier cosa y yo...-sus ojos se volvieron tristes en un momento, antes de que juntara nuestros labios velozmente mostrando su desesperación y su miedo en él.
Pronto noté algo húmedo y salado en mis labios y abrí los ojos para verlo llorar. Me separé de él y me puse de pie sobre la hierba que rodeaba la casa, mirándolo a los ojos durante unos segundos.
Después, Harry se abalanzó sobre mí abrazándome, intentando esconderse mientras lloraba, con su cabeza apoyada en mi cuello.
-Harry, cielo, no llores, por favor...-susurré acariciando sus rizos mientras escuchaba sus sollozos.
-No...no te...va...vallas...-balbuceó sin parar.
-¿Harry?-pregunté confundida separándole de mí para ver como de sus preciosos ojos descendían lágrimas-. Estás totalmente equivocado. En caso de que alguien se valla, ese eres tú. Harry, por favor, entiéndelo. Yo te necesito tanto como el aire para respirar. No puedo vivir si no es a tu lado, cariño-murmuré, agarrando su cara con mis manos-. Ya te he dicho que estaré siempre a tu lado. Siempre es siempre. Es una promesa y yo cumplo mis promesas. Quiero permanecer a tu lado toda mi vida. Por favor-susurré pasando mis manos por las lágrimas que surcaban sus mejillas-. No llores...
-Para siempre...-susurró él abrazándome antes de sonreír levemente.
-Eso es-contesté sonriendo mientras limpiaba una última lágrima-. Eres mas lindo con una sonrisa.
-Tú eres linda siempre, aunque te prefiero riendo-contestó él susurrando, la tristeza permanecía aún en sus ojos-. Gracias por eso. No se que me pasó...
-Inseguridad, Harry-contesté agarrando su mano y tirando de él hacia la casa-. Ahora vallamos a ver tus reformas-murmuré sonriendo.