-Sam-susurraban en mi oído-. Sam, cariño, despierta cielo.
Abrí los ojos perezosamente para ver a Anne sonriendo, a mi lado, agachada mirando tiernamente como Harry me rodeaba con sus brazos, de un modo protector.
-¿Si?-pregunté susurrando comenzando a despertarme.
-Cielo, creo que tú antes ibas a un instituto distinto al de Harry, ¿verdad?-yo asentí-. Bueno, ahora estás en el mismo que él, espero que no te moleste, pero creí que era conveniente cambiarte por si acaso él te encontraba-murmuró.
-Gracias-agradecí-. Muchas gracias por todo.
-No hace falta que nos las des-contestó antes de acariciar mi mejilla, levantándose con su sonrisa-. Bueno, cielo. Empiezas hoy dentro de un hora, intenta despertar a Harry, a mí nunca me hace caso-añadió riendo mientras salía por la puerta.
Sonreí tiernamente ante aquella mujer. Era como mi segunda madre, que me cuidaba y me ayudaba en todo.
-Si que le hago caso-refunfuñó una voz ronca detrás de mí-. Solo que se está tan bien en cama...que no me quiero levantar. Me da pereza.
Me giré para ver a Harry medio dormido, con los ojos abiertos y los rizos desordenados.
-Buenos días-contesté levantándome de la cama.
-¡Eh!-protestó Harry-. Ven aquí, que me quitaste el calorcito-hizo un puchero, como un niño pequeño al le quitaron su caramelo.
Me reí antes de acercarme a él, pero sin tumbarme de nuevo en la cama, sino como anteriormente estaba Ane, agachada a su lado.
-Vamos, oso perezoso, levántate-dije acariciando sus rizos.
-Jo...-masculló-. Quiero quedarme en cama, contigo.
-Harry-susurré sin dejar de acariciar sus rizos, mientras él cerraba los ojos tranquilo-. Tenemos que ir al instituto, levanta por favor.
-¡No! ¡Quiero que vengas aquí!-dijo al ver que me levantaba.
Tiró de mi mano, haciendo que yo cayera en la cama sobre él.
-¿Ves?-susurró, estábamos demasiado cerca-. Así se está mejor-sus manos se posaron sobre mi cadera, mientras nos mirábamos fijamente a los ojos-. No te muevas de aquí, quédate conmigo.
Sus ojos mostraban que no se refería solo a en ese mismo instante, sino que era una promesa, quedarme toda la vida con él.
-Vamos, tenemos que levantarnos-contesté.
-No me respondiste-susurró.
-Harry, es obvio que voy a estar contigo. Siempre y cuando tú quieras-añadí mirándolo directamente a los ojos.
Él cerró los ojos con una bonita sonrisa, antes de abrirlos y besar mi mejilla.
-Te quiero-susurró.
-Te quiero, también-contesté.
Nos miramos a los ojos durante minutos y minutos que se hicieron eternos, mientras nos jurábamos miles de promesas de siempre estar juntos.
-¿Siempre?-preguntó.
-Siempre-prometí viendo como él sonreía.
-Debemos levantarnos...-susurró mirando el reloj.
-Venga, señorito-respondí poniéndome en pie-. Levántate de ahí.
Él refunfuñó agarrando mi mano para levantarse, dejando a la vista su cuerpo, solo tapado por sus boxers, pero no me inmuté. Después de una semana me había acostumbrado de verlo pasear por la casa con nada más que esa prenda de ropa.
-¿Por qué no podíamos quedarnos todo el día en cama abrazaditos?Con lo bien que se está...-protestó él.
-Porque a pesar de que me encantaría, no voy a faltar mi primer día de instituto-contesté mientras lo abrazaba.
-Eres mía, no quiero que te vallas de mi lado-protestó triste.
-Harru, no vamos a separarnos-contesté-. Estoy en tu instituto. Y tenemos la misma edad, ¿recuerdas?
-¿Misma edad?-preguntó confuso-. Pero si eres mas pequeña...
-Harry, ¿qué día es hoy?-pregunté intentando que se diera cuenta.
-A 23 de septiembre...-sus ojos se abrieron de golpe-. ¡Es tu cumpleaños!-murmuró.
-Si, es mi cumpleaños.
-¿¡Como he podido olvidarlo?! ¿¡Qué clase de amigo soy?!-comenzó a gritar.
Amigo....era una palabra que no me gustaba entre nosotros, pero era lo único que éramos. Amigos. Nada más que eso, aunque ansiaba ser algo más para él.
-Harry, no pasa nada. Eres un buen amigo. Solo te olvidaste, ¿vale? Es normal, a todo el mundo le pasa. Total, solo es un día más.
-¡No es un día más!-contestó frenético-¡Me he olvidado de tu cumpleaños!
-Harry, para-contesté.
-¡Soy un mal amigo!-insistió sin hacerme caso- ¡No se como he podido olvidarme de t...!
Interrumpí a Harru, cansada, posando mis labios sobre los suyos, haciendo que él dejase de hablar y se sorprendiese.
Cuando reaccionó, él respondió al beso dejando sus manos en mi cadera, pegándose más a mí, profundizando nuestro bonito beso mientras yo pasaba mis brazos por su cuello, jugando con sus rizos.
-Una bonita forma de calmarme-dijo Harry al separarnos, haciendo que mis mejillas se volvieras rojas-. Felicidades, princesa-susurró.
Sonreí antes de abrazarlo, besando su mejilla.
-Gracias...-murmuré.
Me separé lentamente de él, con la cabeza gacha hasta que sentí su mano sobre mi mentón, levantándolo, haciendo que nos mirásemos a los ojos.
Se volvió a acercar besándome de nuevo, cogiéndome desprevenida.
El beso fue corto, sus manos volvieron al mismo sitio que anteriormente al igual que las mías. Un beso precioso, lleno de amor.
-¿Vamos?-susurró.
-Claro-contesté sonriendo tontamente.
Caminé hacia el armario compartido, cogiendo algo de mi nueva ropa.
El día después a que llegara a esa casa, Anne había insistido en llevarme de compras. Ella decía que ir con Harry no era tan divertido como con una chica, por lo que nos recorrimos todas las tiendas, comprando desde todo tipo de ropas, a una plancha del pelo, hasta incluso maquillaje.
Agarré unos pantalones rojos largos, una camiseta cualquiera y una sudadera gris, que me quedaba suelta.
-¿Tienes tanto frío como para ir con esa manta?-preguntó Harry incrédulo.
-Es cómodo-respondí indiferente. "Y nadie mira mi cuerpo" añadí en mi mente.
-¿Solo por eso?-cuestionó Harry sin creerme.
Agaché la cabeza mirando al suelo. Era imposible mentirle, siempre acababa dándose cuenta.
-No me gusta que me miren-murmuré-. Ya sabes. Él....fue por verme...Y me siento asquerosa...-tartamudeé sin dejar de mirar el suelo.
-Sam, princesa-susurró él agarrando mi mano y tirando de mí, sentándonos en la cama, yo en su regazo-. Eres preciosa, ¿vale? No debes esconder tu cuerpo por nada del mundo, solo por lo que te hizo ese cabrón. No por eso todo el mundo va a hacerte algo, reina. Sé que es difícil para ti-comentó, acariciando nuestras manos unidas, sin dejar de mirarme a los ojos-. Debe de ser muy complicado pasar por eso y seguir adelante. Yo no he pasado por eso, no sé lo que sientes en estos momentos. A veces, tu cara lo muestra, o tus ojos. Pero otras veces es tan difícil intentar saber qué es lo que te pasa....Pero pequeña, yo intento todo lo posible para que sigas adelante-dijo-. Es difícil, pero no imposible. Tienes que ir poco a poco, pero yo estaré a tu lado en cada momento, para agarrarte cada vez que caigas. Para levantarte y seguir adelante a pesar de todo. Siempre estaré contigo. Siempre.
Comencé a llorar abrazando a Harru sin poder aguantarme. Él era tan bueno conmigo...realmente, yo no merecía todo eso.
Él me abrazó, intentando calmarme, acariciando mi pelo y transmitiéndome paz y tranquilidad.
-Ya, ya está pequeña-susurró meciéndonos-. No llores, no puedo verte llorar. Me supera, me parte en dos.
-Harry...-balbuceé dejando mi cabeza sobre su pecho.
-Sh...princesa, no digas nada- murmuró besando mi pelo.
-No te vallas de mi lado, por favor-susurre llorando-. No te vallas.
-No me iré-susurró-. No quiero hacerlo.
Abrí los ojos perezosamente para ver a Anne sonriendo, a mi lado, agachada mirando tiernamente como Harry me rodeaba con sus brazos, de un modo protector.
-¿Si?-pregunté susurrando comenzando a despertarme.
-Cielo, creo que tú antes ibas a un instituto distinto al de Harry, ¿verdad?-yo asentí-. Bueno, ahora estás en el mismo que él, espero que no te moleste, pero creí que era conveniente cambiarte por si acaso él te encontraba-murmuró.
-Gracias-agradecí-. Muchas gracias por todo.
-No hace falta que nos las des-contestó antes de acariciar mi mejilla, levantándose con su sonrisa-. Bueno, cielo. Empiezas hoy dentro de un hora, intenta despertar a Harry, a mí nunca me hace caso-añadió riendo mientras salía por la puerta.
Sonreí tiernamente ante aquella mujer. Era como mi segunda madre, que me cuidaba y me ayudaba en todo.
-Si que le hago caso-refunfuñó una voz ronca detrás de mí-. Solo que se está tan bien en cama...que no me quiero levantar. Me da pereza.
Me giré para ver a Harry medio dormido, con los ojos abiertos y los rizos desordenados.
-Buenos días-contesté levantándome de la cama.
-¡Eh!-protestó Harry-. Ven aquí, que me quitaste el calorcito-hizo un puchero, como un niño pequeño al le quitaron su caramelo.
Me reí antes de acercarme a él, pero sin tumbarme de nuevo en la cama, sino como anteriormente estaba Ane, agachada a su lado.
-Vamos, oso perezoso, levántate-dije acariciando sus rizos.
-Jo...-masculló-. Quiero quedarme en cama, contigo.
-Harry-susurré sin dejar de acariciar sus rizos, mientras él cerraba los ojos tranquilo-. Tenemos que ir al instituto, levanta por favor.
-¡No! ¡Quiero que vengas aquí!-dijo al ver que me levantaba.
Tiró de mi mano, haciendo que yo cayera en la cama sobre él.
-¿Ves?-susurró, estábamos demasiado cerca-. Así se está mejor-sus manos se posaron sobre mi cadera, mientras nos mirábamos fijamente a los ojos-. No te muevas de aquí, quédate conmigo.
Sus ojos mostraban que no se refería solo a en ese mismo instante, sino que era una promesa, quedarme toda la vida con él.
-Vamos, tenemos que levantarnos-contesté.
-No me respondiste-susurró.
-Harry, es obvio que voy a estar contigo. Siempre y cuando tú quieras-añadí mirándolo directamente a los ojos.
Él cerró los ojos con una bonita sonrisa, antes de abrirlos y besar mi mejilla.
-Te quiero-susurró.
-Te quiero, también-contesté.
Nos miramos a los ojos durante minutos y minutos que se hicieron eternos, mientras nos jurábamos miles de promesas de siempre estar juntos.
-¿Siempre?-preguntó.
-Siempre-prometí viendo como él sonreía.
-Debemos levantarnos...-susurró mirando el reloj.
-Venga, señorito-respondí poniéndome en pie-. Levántate de ahí.
Él refunfuñó agarrando mi mano para levantarse, dejando a la vista su cuerpo, solo tapado por sus boxers, pero no me inmuté. Después de una semana me había acostumbrado de verlo pasear por la casa con nada más que esa prenda de ropa.
-¿Por qué no podíamos quedarnos todo el día en cama abrazaditos?Con lo bien que se está...-protestó él.
-Porque a pesar de que me encantaría, no voy a faltar mi primer día de instituto-contesté mientras lo abrazaba.
-Eres mía, no quiero que te vallas de mi lado-protestó triste.
-Harru, no vamos a separarnos-contesté-. Estoy en tu instituto. Y tenemos la misma edad, ¿recuerdas?
-¿Misma edad?-preguntó confuso-. Pero si eres mas pequeña...
-Harry, ¿qué día es hoy?-pregunté intentando que se diera cuenta.
-A 23 de septiembre...-sus ojos se abrieron de golpe-. ¡Es tu cumpleaños!-murmuró.
-Si, es mi cumpleaños.
-¿¡Como he podido olvidarlo?! ¿¡Qué clase de amigo soy?!-comenzó a gritar.
Amigo....era una palabra que no me gustaba entre nosotros, pero era lo único que éramos. Amigos. Nada más que eso, aunque ansiaba ser algo más para él.
-Harry, no pasa nada. Eres un buen amigo. Solo te olvidaste, ¿vale? Es normal, a todo el mundo le pasa. Total, solo es un día más.
-¡No es un día más!-contestó frenético-¡Me he olvidado de tu cumpleaños!
-Harry, para-contesté.
-¡Soy un mal amigo!-insistió sin hacerme caso- ¡No se como he podido olvidarme de t...!
Interrumpí a Harru, cansada, posando mis labios sobre los suyos, haciendo que él dejase de hablar y se sorprendiese.
Cuando reaccionó, él respondió al beso dejando sus manos en mi cadera, pegándose más a mí, profundizando nuestro bonito beso mientras yo pasaba mis brazos por su cuello, jugando con sus rizos.
-Una bonita forma de calmarme-dijo Harry al separarnos, haciendo que mis mejillas se volvieras rojas-. Felicidades, princesa-susurró.
Sonreí antes de abrazarlo, besando su mejilla.
-Gracias...-murmuré.
Me separé lentamente de él, con la cabeza gacha hasta que sentí su mano sobre mi mentón, levantándolo, haciendo que nos mirásemos a los ojos.
Se volvió a acercar besándome de nuevo, cogiéndome desprevenida.
El beso fue corto, sus manos volvieron al mismo sitio que anteriormente al igual que las mías. Un beso precioso, lleno de amor.
-¿Vamos?-susurró.
-Claro-contesté sonriendo tontamente.
Caminé hacia el armario compartido, cogiendo algo de mi nueva ropa.
El día después a que llegara a esa casa, Anne había insistido en llevarme de compras. Ella decía que ir con Harry no era tan divertido como con una chica, por lo que nos recorrimos todas las tiendas, comprando desde todo tipo de ropas, a una plancha del pelo, hasta incluso maquillaje.
Agarré unos pantalones rojos largos, una camiseta cualquiera y una sudadera gris, que me quedaba suelta.
-¿Tienes tanto frío como para ir con esa manta?-preguntó Harry incrédulo.
-Es cómodo-respondí indiferente. "Y nadie mira mi cuerpo" añadí en mi mente.
-¿Solo por eso?-cuestionó Harry sin creerme.
Agaché la cabeza mirando al suelo. Era imposible mentirle, siempre acababa dándose cuenta.
-No me gusta que me miren-murmuré-. Ya sabes. Él....fue por verme...Y me siento asquerosa...-tartamudeé sin dejar de mirar el suelo.
-Sam, princesa-susurró él agarrando mi mano y tirando de mí, sentándonos en la cama, yo en su regazo-. Eres preciosa, ¿vale? No debes esconder tu cuerpo por nada del mundo, solo por lo que te hizo ese cabrón. No por eso todo el mundo va a hacerte algo, reina. Sé que es difícil para ti-comentó, acariciando nuestras manos unidas, sin dejar de mirarme a los ojos-. Debe de ser muy complicado pasar por eso y seguir adelante. Yo no he pasado por eso, no sé lo que sientes en estos momentos. A veces, tu cara lo muestra, o tus ojos. Pero otras veces es tan difícil intentar saber qué es lo que te pasa....Pero pequeña, yo intento todo lo posible para que sigas adelante-dijo-. Es difícil, pero no imposible. Tienes que ir poco a poco, pero yo estaré a tu lado en cada momento, para agarrarte cada vez que caigas. Para levantarte y seguir adelante a pesar de todo. Siempre estaré contigo. Siempre.
Comencé a llorar abrazando a Harru sin poder aguantarme. Él era tan bueno conmigo...realmente, yo no merecía todo eso.
Él me abrazó, intentando calmarme, acariciando mi pelo y transmitiéndome paz y tranquilidad.
-Ya, ya está pequeña-susurró meciéndonos-. No llores, no puedo verte llorar. Me supera, me parte en dos.
-Harry...-balbuceé dejando mi cabeza sobre su pecho.
-Sh...princesa, no digas nada- murmuró besando mi pelo.
-No te vallas de mi lado, por favor-susurre llorando-. No te vallas.
-No me iré-susurró-. No quiero hacerlo.