Harry agarró mi mano con fuerza mientras comenzamos a andar hacia el gran edificio que se alzaba ante nosotros.
La gente nos miraba confusos, susurrándose cosas, preguntándose seguramente quien era yo. Las chicas me miraban con odio y envidia, deseando ser ellas quien estuviesen agarrando su mano, caminando con él.
-¿Por qué me miran así?- susurré asustada acercándome más a Harry.
-No es muy común verme caminar agarrado de alguien, Sam. Sol algo así como...¿popular? Y no ando mucho con chicas. Además, eres la nueva. Imagínate. Yo, Harry Styles-comenzó a hablar como si fuese un periodista anunciando una gran noticia- aparecí en el instituto, con una nueva chica agarrada a mí. ¿Serán novios? ¿Familiares? ¿Amigos?-susurró divertido-. A la gente le gusta inventar historias, pequeña. Son muy curiosos.
Hice una pequeña mueca de disgusto. Odiaba que me miraran así solo por estar con él.
Seguimos caminando por el pasillo del instituto hasta secretaría, donde un joven de unos 25 años, con el pelo corto negro, algo de barba y con los ojos oscuros leía unos papeles.
Miré a Harry asustada, pues aún no estaba acostumbrada a estar con la gente y menos con hombres.
-Tranquila, princesa. Él es el conserje, es amble. No te va a hacer nada. Estoy contigo-susurró, antes de dirigirse al conserje-. Rubén-el muchacho levantó la cabeza sonriendo.
-Buenos días, Harry.
-Buenos días. Ella es la nueva-contestó él señalándome.
-Ah, claro. Bienvenida-saludó mirándome.
-Gracias-susurré.
-Eres un poco tímida, ¿verdad?-comentó sonriendo.
-Si...-murmuré mirando al suelo.
-Bueno, pues aquí tienes tu horario, y el mapa del instituto para que no te pierdas, aunque creo que Harry te ayudará-dijo.
Asentí mientras Harry se acercaba a mí para ver mi clase.
-3°C...-murmuró-. Bien, esa es mi clase, vamos.
Caminé a su lado, con nuestras manos entrelazadas hasta subir las escaleras.
Arriba había un extenso pasillo con puertas de madera oscura, en las cuales había un papel con la clase.
-Es aquí-susurró-. ¿Preparada?-preguntó posando su mano en la manilla.
Negué con la cabeza asustada, con los ojos muy abiertos, rogándole que no la abriera.
-Oye, no va a pasar nada, ¿vale? Tranquila, por favor-susurró soltando la manilla y girándose para abrazarme-. No voy a permitir que te hagan nada.
Suspiré abrazándolo más fuerte, estaba muy asustada.
-Vamos, pequeña-murmuró.
Asentí, mientras él sonreía besando mi mejilla. Abrió la puerta haciendo que todos se callaran y mirasen hacia nosotros.
-¡Mirad a quien tenemos aquí!-dijo el profesor con una burlona sonrisa-. Harry Styles, llegando tarde. ¿Qué escusa tienes hoy?
-Profesor, estaba con Samantha, es nueva. Ella necesitaba coger sus cosas abajo, y he tenido que acompañarla.
-Así que la nueva, ¿eh?
-Si-respondió Harry.
-Bien, pasad ambos. Pero que sea la última vez.
Harry asintió entrando, llevándome con él.
-Oh, señorita Samantha. Debo advertirle que el señorito Styles no es de las mejores compañías. Aléjese de él si no quiere acabar mal-amenazó.
Abrí los ojos de par en par. Harry se había callado, pero yo no lo iba a permitir. No.
Me giré dándole la cara al profesor.
-Querido profesor-dije con ironía, burlándome con cada palabra que pronunciaba-. Creo que soy lo suficientemente madura como para elegir con quien pasar mi tiempo. Y debo decirle que la gente con la que esté no implica para nada mis estudios, por lo que eso no es para nada de su incumbencia-sonreí falsamente-. Aclarado este asunto, no tengo nada más que decir.
Me volví a la clase, caminando detrás de Harry mientras los alumnos, sorprendidos, comenzaron a susurrar mientras me miraban fijamente. Él, al llegar al fondo donde había dos sitios libres, las mesas unidas, me miró estupefacto.
-Acabas de sentenciar tu condena-susurró cuando me senté con él, a su lado-. Ese profesor es un jodido cabrón. Y coge manía fácilmente. Va a estar muy atento a ti, al menos error que comentas lo utilizará contra ti.
-No me importa, Harry-contesté mirándolo a los ojos-. No podía quedarme callada. Además, se lo merecía y no dije ninguna mentira. Harru, no iba a permitir que te dijera eso y quedarme de brazos cruzados.
-Eres increíble-susurró él con una sonrisa mientras negaba con la cabeza, divertido.
Yo me encogí de hombros.
-Eso dicen-contesté sonriendo.
La gente nos miraba confusos, susurrándose cosas, preguntándose seguramente quien era yo. Las chicas me miraban con odio y envidia, deseando ser ellas quien estuviesen agarrando su mano, caminando con él.
-¿Por qué me miran así?- susurré asustada acercándome más a Harry.
-No es muy común verme caminar agarrado de alguien, Sam. Sol algo así como...¿popular? Y no ando mucho con chicas. Además, eres la nueva. Imagínate. Yo, Harry Styles-comenzó a hablar como si fuese un periodista anunciando una gran noticia- aparecí en el instituto, con una nueva chica agarrada a mí. ¿Serán novios? ¿Familiares? ¿Amigos?-susurró divertido-. A la gente le gusta inventar historias, pequeña. Son muy curiosos.
Hice una pequeña mueca de disgusto. Odiaba que me miraran así solo por estar con él.
Seguimos caminando por el pasillo del instituto hasta secretaría, donde un joven de unos 25 años, con el pelo corto negro, algo de barba y con los ojos oscuros leía unos papeles.
Miré a Harry asustada, pues aún no estaba acostumbrada a estar con la gente y menos con hombres.
-Tranquila, princesa. Él es el conserje, es amble. No te va a hacer nada. Estoy contigo-susurró, antes de dirigirse al conserje-. Rubén-el muchacho levantó la cabeza sonriendo.
-Buenos días, Harry.
-Buenos días. Ella es la nueva-contestó él señalándome.
-Ah, claro. Bienvenida-saludó mirándome.
-Gracias-susurré.
-Eres un poco tímida, ¿verdad?-comentó sonriendo.
-Si...-murmuré mirando al suelo.
-Bueno, pues aquí tienes tu horario, y el mapa del instituto para que no te pierdas, aunque creo que Harry te ayudará-dijo.
Asentí mientras Harry se acercaba a mí para ver mi clase.
-3°C...-murmuró-. Bien, esa es mi clase, vamos.
Caminé a su lado, con nuestras manos entrelazadas hasta subir las escaleras.
Arriba había un extenso pasillo con puertas de madera oscura, en las cuales había un papel con la clase.
-Es aquí-susurró-. ¿Preparada?-preguntó posando su mano en la manilla.
Negué con la cabeza asustada, con los ojos muy abiertos, rogándole que no la abriera.
-Oye, no va a pasar nada, ¿vale? Tranquila, por favor-susurró soltando la manilla y girándose para abrazarme-. No voy a permitir que te hagan nada.
Suspiré abrazándolo más fuerte, estaba muy asustada.
-Vamos, pequeña-murmuró.
Asentí, mientras él sonreía besando mi mejilla. Abrió la puerta haciendo que todos se callaran y mirasen hacia nosotros.
-¡Mirad a quien tenemos aquí!-dijo el profesor con una burlona sonrisa-. Harry Styles, llegando tarde. ¿Qué escusa tienes hoy?
-Profesor, estaba con Samantha, es nueva. Ella necesitaba coger sus cosas abajo, y he tenido que acompañarla.
-Así que la nueva, ¿eh?
-Si-respondió Harry.
-Bien, pasad ambos. Pero que sea la última vez.
Harry asintió entrando, llevándome con él.
-Oh, señorita Samantha. Debo advertirle que el señorito Styles no es de las mejores compañías. Aléjese de él si no quiere acabar mal-amenazó.
Abrí los ojos de par en par. Harry se había callado, pero yo no lo iba a permitir. No.
Me giré dándole la cara al profesor.
-Querido profesor-dije con ironía, burlándome con cada palabra que pronunciaba-. Creo que soy lo suficientemente madura como para elegir con quien pasar mi tiempo. Y debo decirle que la gente con la que esté no implica para nada mis estudios, por lo que eso no es para nada de su incumbencia-sonreí falsamente-. Aclarado este asunto, no tengo nada más que decir.
Me volví a la clase, caminando detrás de Harry mientras los alumnos, sorprendidos, comenzaron a susurrar mientras me miraban fijamente. Él, al llegar al fondo donde había dos sitios libres, las mesas unidas, me miró estupefacto.
-Acabas de sentenciar tu condena-susurró cuando me senté con él, a su lado-. Ese profesor es un jodido cabrón. Y coge manía fácilmente. Va a estar muy atento a ti, al menos error que comentas lo utilizará contra ti.
-No me importa, Harry-contesté mirándolo a los ojos-. No podía quedarme callada. Además, se lo merecía y no dije ninguna mentira. Harru, no iba a permitir que te dijera eso y quedarme de brazos cruzados.
-Eres increíble-susurró él con una sonrisa mientras negaba con la cabeza, divertido.
Yo me encogí de hombros.
-Eso dicen-contesté sonriendo.
El resto de la clase pasó con bastante normalidad, a excepciones de algunas miradas asesinas que el profesor de Geografía e Historia nos mandaba, avisándonos en cada momento de que nos mantenía vigilados.
-Viejo amargado-susurré mientras el profesor salía por la puerta.
Harry comenzó a reírse con fuerza, llamando la atención de todos los demás, quienes se giraron para vernos mientras yo sonreía.
-Venga, ríete más fuerte, que en España aún no te escucharon-susurré divertida, dándole un codazo en el costado.
-Es que eres muy graciosa-contestó él intentando aguantar su risa.
-Anda, tonto-respondí sonriéndole dulcemente-. ¿Qué toca ahora?-pregunté.
-Plástica-murmuró él con una mueca de disgusto-. Hay que bajar abajo-comentó mientras se levantaba de la silla cogiendo el material.
-¿Vamos?-cuestionó mientras los demás salían del aula.
-Claro-contesté agarrando su mano.
Él me sonrió antes de besar mi mejilla sin que nadie se diese cuenta. Después, tiró de mí para llevarme a la clase donde se impartía la materia de Educación Plástica y Visual.
-Viejo amargado-susurré mientras el profesor salía por la puerta.
Harry comenzó a reírse con fuerza, llamando la atención de todos los demás, quienes se giraron para vernos mientras yo sonreía.
-Venga, ríete más fuerte, que en España aún no te escucharon-susurré divertida, dándole un codazo en el costado.
-Es que eres muy graciosa-contestó él intentando aguantar su risa.
-Anda, tonto-respondí sonriéndole dulcemente-. ¿Qué toca ahora?-pregunté.
-Plástica-murmuró él con una mueca de disgusto-. Hay que bajar abajo-comentó mientras se levantaba de la silla cogiendo el material.
-¿Vamos?-cuestionó mientras los demás salían del aula.
-Claro-contesté agarrando su mano.
Él me sonrió antes de besar mi mejilla sin que nadie se diese cuenta. Después, tiró de mí para llevarme a la clase donde se impartía la materia de Educación Plástica y Visual.