Hablar con alguien de todo lo que me sucedía era algo que me aterraba profundamente. Y aún más, si ese "alguien" eran los padres de Harry.
No los conocía mucho, no había tanta confianza como la tenía con su hijo. Todo era distinto, pero tenía que hacerlo.
Harry y yo habíamos hablado de que no podía seguir viviendo con la bestia, y él sugirió hablar con sus padres, contarle todo, para que así, seguramente, me dejasen quedarme con ellos.
No muy segura yo había accedido, pues no quería que la escena de hace unas horas se repitiese. Por eso, ahora estábamos en el salón de la casa, sentados en el sofá viendo la televisión, o al menos Harry.
Yo estaba con los nervios a flor de piel, demasiado preocupada por lo que los padres dirían y no estaba como para mirar un programa estúpido.
-Princesa, cálmate por favor-murmuró.
-¿Por qué siempre me llamas princesa?-pregunté curiosa, intentando cambiar de tema para poder calmarme.
-Porque eres mi princesa-contestó-. Mi pequeña y dulce princesita.
Su mano acarició mi mejilla, lentamente mientras yo sonreía tiernamente.
-¿Cómo puedes ser tan....dulce, tierno, cariñoso, amable, cookie, perfecto?-susurré.
-Pues no lo sé-contestó riendo-. Pero te puedo asegurar que tú lo eres más.
-Harru...- murmuré con cariño-. Eres tan tierno...
Él sonrió, con sus mejillas tornándose a rojo.
-Tú lo eres más-susurró.
-Que no. Tú eres más dulce que yo, está claro-contradecí.
-Princesita mía...-murmuró.
-Príncipe mío...-contesté.
-¿Sabes lo mucho que te quiero?
-No más que yo-respondí.
-Imposible, yo...-masculló agachando la cabeza.
-¿Tú...?-incité levantando su cabeza con mi mano.
-Yo...yo..-balbuceó cada vez más rojo-. Yo te....amo.
Cerré los ojos lentamente, disfrutando de esas dos palabras y su significado que él mismo había dicho. Se sentía tan bien hablar con él...Era algo inexplicable como me sentía cuando estaba a su lado.
Todo el tiempo tenía una sonrisa en la cara a pesar de lo mal que lo hubiese pasado anteriormente. Lo quería, demasiado. Estar con él, besarle....para mí era como si todo el tiempo estuviese flotando en una nube a miles de kilómetros.
-Yo también te amo-susurré, abriendo los ojos para verlo.
Harry se acercó lentamente a mi, pidiéndome con los ojos el permiso.
Me acerqué lentamente mas a él, sonriendo levemente posando mi mano en su mejilla, acariciándolo con cariño, repleta de amor.
Él cerró la distancia hasta posar sus labios sobre los míos, en un beso lleno de mucho amor, cariño, felicidad, ternura...Un beso lento donde mostrábamos todos nuestros sentimientos.
Cerré los ojos mientras pasé mis manos por su cuello, mientras él dejó las suyas por mis mejillas, acariciándome, para después pasarlas a mi espalda, donde comenzó a peinar mi cabello.
-Te amo más-susurró al separarnos, ambos con una sonrisa.
Cuando iba a contestar, el ruido de la puerta nos avisó que alguien había entrado en la casa.
-Harry-susurré separándome de golpe para verlo asustada.
-Tranquila, son mis padres-susurró.
-¡Por eso mismo!-grité murmurando, haciendo que él comenzase a reír-¡No me hace gracia!
-A mí sí-contestó-. Te ves adorable nerviosa.
Rodé los ojos antes de sonreírle tiernamente.
-Venga, cálmate. No va a pasar nada malo, ¿vale? No lo voy a permitir-susurró acercándose antes de presionar sus labios en mi mejilla.
-¡Harry!-dijo la voz de una mujer-¿Tienes compañía?-preguntó entrando en el salón.
Frente a nosotros se posicionó una mujer baja para su edad, delgada, con el pelo ondulado casi rizo cayéndole un poco mas abajo de sus hombros, unos ojos verdes tan bonitos como el de su hijo y una sonrisa encantadora.
-¡Hola!-saludó al darse cuenta de que estaba allí-. ¿Que ha pasado?-murmuró observando mi ropa.
-Mamá....Debemos decirte una cosa. ¿Está Robbin por aquí?-preguntó Harry.
-No...se acaba de ir.
-Mejor, vamos-murmuró mientras tiraba de mí agarrándome y arrastrándome hasta la cocina, donde nos sentamos los tres en la amplia mesa.
Ella extendió sus manos hacia mí, agarrando las mías mientras yo me armaba de valor para hablar y contener las lágrimas.
-¿Estas bien?-murmuró Harry en mi oído-¿Quieres que se lo cuente yo?
Negué con la cabeza, quería contarlo yo sola.
-Desde que mi madre murió...-comencé, para después hablar durante una hora aproximadamente, intentando retener las lágrimas mientras Harry apretaba su agarre sobre mi cintura, dándome ánimos a seguir, al contrario que Anne, la madre de él, la cual lloraba sin interrumpir mi historia mientras yo seguía relatando cada golpe que mi padre me había dado, cada grito y todo mi sufrimiento durante todos esos últimos años.
-Oh, pequeña-gimió Anne entre lágrimas.
Acababa de finalizar mi historia, agachando la cabeza y dejando que los sollozos me invadieran, mientras Harry me abrazaba.
-Eres una persona muy fuerte, Samantha. A tus 13 años, todo lo que has vivido...-murmuró ella mientras se levantaba y rodeaba la mesa, para después estrecharme fuertemente en sus brazos.
En ella no me importaba, era la madre de Harry, una mujer, no me iba a hacer nada y además agradecía profundamente esa muestra de afecto hacia mí, comenzaba a cogerle cariño a la madre de él..
-Te quedarás aquí con nosotros, ¿si?-susurró ella al separarnos-. No se como has podido aguantar todo eso sin decírselo a nadie, pero eso se terminó. Vas a vivir aquí, conmigo y Harry. Y Robbin-añadió en el último segundo-. Ahora vas a tener una nueva familia, mañana nosotras iremos de compras, ¿vale?-dijo sonriendo-. Y bueno...tendrás que ir al médico-susurró.
-¿Al médico?-mascullé con el miedo reflejado en los ojos.
-Si...podrías estar embarazada, o quizás incluso él te pudo pegar alguna enfermedad...
Respiré profundamente intentando mantener la calma mientras Harry pasaba sus brazos abrazándome, estrechándome contra su pecho.
-Shh-susurró contra mi pelo-. Tranquila, Sam. No pienses ahora en eso, lo que importa es que vivirás con nosotros. Mamá, ya hablaremos de eso más tarde. Ahora vamos a dormir, ya es muy tarde y ella necesita descansar.
-Por supuesto, cariño-sonrió ella al ver como escondía mi cara contra el pecho de Harry, abrazándolo.
-Vamos, pequeña-murmuró él agarrando mi mano y tirando de mí hacia la habitación.
Cuando llegamos al dormitorio, Harry comenzó a caminar hacia el baño.
-Oye....Sam...-susurró él muerto de vergüenza.
-¿Si?-contesté mirándolo.
-Yo duermo en ropa interior...-sus mejillas se tornaron rosadas-. ¿Te...molesta?-susurró.
-No, no...-contesté algo avergonzada-. Duerme como quieras. ¿Puedes prestarme una camiseta tuya para dormir?-susurré.
-Por supuesto, elije tú en el armario...-murmuró.
-Gracias-mascullé caminando hacia su armario y cogiendo una camiseta blanca y negra.
La puse rápidamente retirando anteriormente la otra ropa, observándome en el espejo del armario.La camiseta llegaba un poco más abajo de mis muslos, quedándome demasiado grande.
Volví hacia la cama, en la cual me tumbé pasando las mantas por encima de mi, para después acurrucarme de lado con las piernas encogidas como una bola.
Oí el ruido de la puerta del baño al abrirse, indicando que Harry había salido. Después, sentí como la cama se hundía a mi lado,y giré mi cara para verlo sonreír mientras se encogía al igual que yo.
-¿Vienes?-susurró acariciando mi mejilla.
En contestación, sonreí y me acerqué más a él, quien me rodeó con sus fuertes brazos por la espalda, dejando su cabeza descansar sobre mi cuello.
-Buenas noches, princesita. Duerme bien-susurró antes de besar mi cuello y dejar sus manos sobre mi estómago.
-Hasta mañana, príncipe-contesté girándome levemente para besar su mejilla-. Descansa. Gracias por todo.
-Te amo-susurramos los dos al mismo tiempo, para después sonreír tontamente antes de quedarnos profundamente dormidos, los dos abrazados.
No los conocía mucho, no había tanta confianza como la tenía con su hijo. Todo era distinto, pero tenía que hacerlo.
Harry y yo habíamos hablado de que no podía seguir viviendo con la bestia, y él sugirió hablar con sus padres, contarle todo, para que así, seguramente, me dejasen quedarme con ellos.
No muy segura yo había accedido, pues no quería que la escena de hace unas horas se repitiese. Por eso, ahora estábamos en el salón de la casa, sentados en el sofá viendo la televisión, o al menos Harry.
Yo estaba con los nervios a flor de piel, demasiado preocupada por lo que los padres dirían y no estaba como para mirar un programa estúpido.
-Princesa, cálmate por favor-murmuró.
-¿Por qué siempre me llamas princesa?-pregunté curiosa, intentando cambiar de tema para poder calmarme.
-Porque eres mi princesa-contestó-. Mi pequeña y dulce princesita.
Su mano acarició mi mejilla, lentamente mientras yo sonreía tiernamente.
-¿Cómo puedes ser tan....dulce, tierno, cariñoso, amable, cookie, perfecto?-susurré.
-Pues no lo sé-contestó riendo-. Pero te puedo asegurar que tú lo eres más.
-Harru...- murmuré con cariño-. Eres tan tierno...
Él sonrió, con sus mejillas tornándose a rojo.
-Tú lo eres más-susurró.
-Que no. Tú eres más dulce que yo, está claro-contradecí.
-Princesita mía...-murmuró.
-Príncipe mío...-contesté.
-¿Sabes lo mucho que te quiero?
-No más que yo-respondí.
-Imposible, yo...-masculló agachando la cabeza.
-¿Tú...?-incité levantando su cabeza con mi mano.
-Yo...yo..-balbuceó cada vez más rojo-. Yo te....amo.
Cerré los ojos lentamente, disfrutando de esas dos palabras y su significado que él mismo había dicho. Se sentía tan bien hablar con él...Era algo inexplicable como me sentía cuando estaba a su lado.
Todo el tiempo tenía una sonrisa en la cara a pesar de lo mal que lo hubiese pasado anteriormente. Lo quería, demasiado. Estar con él, besarle....para mí era como si todo el tiempo estuviese flotando en una nube a miles de kilómetros.
-Yo también te amo-susurré, abriendo los ojos para verlo.
Harry se acercó lentamente a mi, pidiéndome con los ojos el permiso.
Me acerqué lentamente mas a él, sonriendo levemente posando mi mano en su mejilla, acariciándolo con cariño, repleta de amor.
Él cerró la distancia hasta posar sus labios sobre los míos, en un beso lleno de mucho amor, cariño, felicidad, ternura...Un beso lento donde mostrábamos todos nuestros sentimientos.
Cerré los ojos mientras pasé mis manos por su cuello, mientras él dejó las suyas por mis mejillas, acariciándome, para después pasarlas a mi espalda, donde comenzó a peinar mi cabello.
-Te amo más-susurró al separarnos, ambos con una sonrisa.
Cuando iba a contestar, el ruido de la puerta nos avisó que alguien había entrado en la casa.
-Harry-susurré separándome de golpe para verlo asustada.
-Tranquila, son mis padres-susurró.
-¡Por eso mismo!-grité murmurando, haciendo que él comenzase a reír-¡No me hace gracia!
-A mí sí-contestó-. Te ves adorable nerviosa.
Rodé los ojos antes de sonreírle tiernamente.
-Venga, cálmate. No va a pasar nada malo, ¿vale? No lo voy a permitir-susurró acercándose antes de presionar sus labios en mi mejilla.
-¡Harry!-dijo la voz de una mujer-¿Tienes compañía?-preguntó entrando en el salón.
Frente a nosotros se posicionó una mujer baja para su edad, delgada, con el pelo ondulado casi rizo cayéndole un poco mas abajo de sus hombros, unos ojos verdes tan bonitos como el de su hijo y una sonrisa encantadora.
-¡Hola!-saludó al darse cuenta de que estaba allí-. ¿Que ha pasado?-murmuró observando mi ropa.
-Mamá....Debemos decirte una cosa. ¿Está Robbin por aquí?-preguntó Harry.
-No...se acaba de ir.
-Mejor, vamos-murmuró mientras tiraba de mí agarrándome y arrastrándome hasta la cocina, donde nos sentamos los tres en la amplia mesa.
Ella extendió sus manos hacia mí, agarrando las mías mientras yo me armaba de valor para hablar y contener las lágrimas.
-¿Estas bien?-murmuró Harry en mi oído-¿Quieres que se lo cuente yo?
Negué con la cabeza, quería contarlo yo sola.
-Desde que mi madre murió...-comencé, para después hablar durante una hora aproximadamente, intentando retener las lágrimas mientras Harry apretaba su agarre sobre mi cintura, dándome ánimos a seguir, al contrario que Anne, la madre de él, la cual lloraba sin interrumpir mi historia mientras yo seguía relatando cada golpe que mi padre me había dado, cada grito y todo mi sufrimiento durante todos esos últimos años.
-Oh, pequeña-gimió Anne entre lágrimas.
Acababa de finalizar mi historia, agachando la cabeza y dejando que los sollozos me invadieran, mientras Harry me abrazaba.
-Eres una persona muy fuerte, Samantha. A tus 13 años, todo lo que has vivido...-murmuró ella mientras se levantaba y rodeaba la mesa, para después estrecharme fuertemente en sus brazos.
En ella no me importaba, era la madre de Harry, una mujer, no me iba a hacer nada y además agradecía profundamente esa muestra de afecto hacia mí, comenzaba a cogerle cariño a la madre de él..
-Te quedarás aquí con nosotros, ¿si?-susurró ella al separarnos-. No se como has podido aguantar todo eso sin decírselo a nadie, pero eso se terminó. Vas a vivir aquí, conmigo y Harry. Y Robbin-añadió en el último segundo-. Ahora vas a tener una nueva familia, mañana nosotras iremos de compras, ¿vale?-dijo sonriendo-. Y bueno...tendrás que ir al médico-susurró.
-¿Al médico?-mascullé con el miedo reflejado en los ojos.
-Si...podrías estar embarazada, o quizás incluso él te pudo pegar alguna enfermedad...
Respiré profundamente intentando mantener la calma mientras Harry pasaba sus brazos abrazándome, estrechándome contra su pecho.
-Shh-susurró contra mi pelo-. Tranquila, Sam. No pienses ahora en eso, lo que importa es que vivirás con nosotros. Mamá, ya hablaremos de eso más tarde. Ahora vamos a dormir, ya es muy tarde y ella necesita descansar.
-Por supuesto, cariño-sonrió ella al ver como escondía mi cara contra el pecho de Harry, abrazándolo.
-Vamos, pequeña-murmuró él agarrando mi mano y tirando de mí hacia la habitación.
Cuando llegamos al dormitorio, Harry comenzó a caminar hacia el baño.
-Oye....Sam...-susurró él muerto de vergüenza.
-¿Si?-contesté mirándolo.
-Yo duermo en ropa interior...-sus mejillas se tornaron rosadas-. ¿Te...molesta?-susurró.
-No, no...-contesté algo avergonzada-. Duerme como quieras. ¿Puedes prestarme una camiseta tuya para dormir?-susurré.
-Por supuesto, elije tú en el armario...-murmuró.
-Gracias-mascullé caminando hacia su armario y cogiendo una camiseta blanca y negra.
La puse rápidamente retirando anteriormente la otra ropa, observándome en el espejo del armario.La camiseta llegaba un poco más abajo de mis muslos, quedándome demasiado grande.
Volví hacia la cama, en la cual me tumbé pasando las mantas por encima de mi, para después acurrucarme de lado con las piernas encogidas como una bola.
Oí el ruido de la puerta del baño al abrirse, indicando que Harry había salido. Después, sentí como la cama se hundía a mi lado,y giré mi cara para verlo sonreír mientras se encogía al igual que yo.
-¿Vienes?-susurró acariciando mi mejilla.
En contestación, sonreí y me acerqué más a él, quien me rodeó con sus fuertes brazos por la espalda, dejando su cabeza descansar sobre mi cuello.
-Buenas noches, princesita. Duerme bien-susurró antes de besar mi cuello y dejar sus manos sobre mi estómago.
-Hasta mañana, príncipe-contesté girándome levemente para besar su mejilla-. Descansa. Gracias por todo.
-Te amo-susurramos los dos al mismo tiempo, para después sonreír tontamente antes de quedarnos profundamente dormidos, los dos abrazados.
Me encanta harry es muy cookie, y no puede estar embarazada no puede estar embarazada como lo este te mato
ResponderEliminarBueno que me encanta como siempre perfecto sube pronto esprro el capitulo ansiosa bss
Ouch, no me mates, si me matas no podrás seguir leyendo y te quedas sin saber el final! Hahaha claro que es muy cookie.
EliminarEspero subir muy pronto, cielo.
Gracias por comentar, Ania.
Hola soy tu nueva lectora y me encanta nunca dejes de escribir me has atrapado desde el 1 capitulo espero k no este embarazada sino yo también te mato besos genia tiene buena imaginación y también me leo tu otra novela esa k no me acuerdo el nombre en fin de los hermanos esos angeles y tal k me encanta aun mas tk gracias por sacarme una sonrisa besos y pasate por mi blog
ResponderEliminarHola cielo!
EliminarMuchas gracias por leer mi novelqa, me alegro de que te guste tanto.
Bueeno...ya se verá si está o no embarazada. Hahahaha pero que mania con matarme. Luego no sabreis el final!
Tengo demasiada imaginación ._.
The Magical Of The Worlds, se llama la otra, hahahaa.
Gracias a ti por hacerme sonreír, cielo. Valoro mucho que me conenteis, ahora me paso por tu blog.
Gracias por comentar! Ania.